'Solea'
Valence, Francia
2024

Durante la última semana, he vivido una serie de experiencias que atesoraré para siempre.

Cada vez que derribo un muro en la ciudad, me doy cuenta y recuerdo de nuevo el poder de trabajar en la calle y el impacto que mi trabajo tiene en los vecinos que rodean el muro y en quienes transitan por la calle a diario. Y aunque a veces me cuesta superar la preocupación por el gran impacto que puede tener mi trabajo, siempre hay momentos como estos en los que el barrio me acoge y me trata con cariño, como a un vecino o un amigo. Durante la creación de esta obra, ocurrieron todo tipo de cosas: desde comer cuscús con la familia de Hakim (el señor que tenía una tienda de comestibles para el mural y de quien podría hablar durante horas), hasta las clásicas charlas con los niños del barrio, llenas de sugerencias y preguntas, y, finalmente, tocar una sevillana para los bailarines de la escuela de flamenco de la ciudad, que vinieron a ofrecer un espectáculo en el muro para celebrar la finalización del mural. Afortunadamente, no puedo expresar todo lo que ha sucedido en una publicación de Instagram, pero quería agradecer a todos y llevar un registro de lo ocurrido.